Saludos
internautas. Llevo bastante tiempo sin actualizar mi blog debido a que he
permitido a mi mente conformarse con imaginar proyectos, en lugar de
emprenderlos. Con esta entrada pienso iniciar una serie de publicaciones con
respecto al juego de rol en el que estoy (¡de nuevo!) trabajando, a modo de
prueba de fallos y fuente de nuevas ideas.
Algunas
personas ya conocen de qué se trata, pero voy a hacer un poco de introspección
para l@s que no me conocen, para invitarles a ponerse en mi pellejo y así animarles
a comprender la naturaleza del proyecto Thélema.
Como muchas
otras personas del mundillo, yo me inicié en el rol con Vampiro: la
Mascarada, de White Wolf Studios. Obviamente eso ha
condicionado hasta cierto punto mi visión de la afición de formas que se
podrían resumir en estos puntos clave:
-
Primo la relación intimista con los personajes en
oposición al dungeon crawling. En
cualquier ambientación que he dirigido (el papel de jugador no lo he tomado
mucho) siempre he buscado que los jugadores sientan una fuerte identificación
con sus personajes, intentando que las tramas partieran de ellos, en lugar de
imponerles yo un argumento.
-
Suelo ser tremendamente flexible con las reglas,
obviándolas por completo cuando la situación resulta más dramática sin su
aplicación o viceversa; aplicándolas de forma estricta si eso resulta divertido
o útil para la partida. Para mí los dados son una cuestión de si quiero dar
algo de intriga o, simplemente, necesito tiempo para pensar en lo siguiente que
va a ocurrir.
-
En mis partidas, el mundo tiende a girar en torno a los
personajes. Son los protagonistas, al fin y al cabo. Obviamente, esto me
convierte en un Narrador pésimo en lo que concierne a maravillas como La
Llamada de Cthulhu
y otros juegos de corte similar ¡Ojo! Esto no quiere decir que los personajes
lo tengan fácil o que no se las haga pasar canutas. Sencillamente les animo a
que den lo mejor de sí mismos y tiendo a ponerles incentivos para que brillen
en los momentos adecuados. Si alguno la palma, siempre le doy la oportunidad de
irse con gloria a la tumba.
Hace alrededor de diez años
diseñé un juego de rol basado en el videojuego Warlords Battlecry 2 para disfrutarlo con mis amigos, sin
pretensiones. Era uno de los muchos que han brotado de un par de ideas a medio
mascar y mi Pilot del 0’2. Usaba un
sistema propio con el que intenté plasmar las diferentes habilidades de las
unidades de ese RTS. Lo que lo hizo peculiar es que fue mi primera ambientación
propia.
Yo tenía el videojuego en inglés
y poco interés en empollarme su trasfondo. Sólo quería un mundo en el que
existieran esa tremenda variedad de razas míticas: No-Muertos, Minotauros,
Faéricos, Demonios y todas las razas de fantasía que uno pudiera imaginar. Sí,
conocía la existencia de D&D, pero me echaba mucho para atrás y ¡qué
demonios! Tenía veintipocos años y era terriblemente inteligente ¡claro que me
lo iba a hacer yo solito!
Del conjunto de justificaciones
dramáticas para la existencia de Demonios y No-Muertos caminando tranquilamente
por las ciudades de Etheria y tomando copas (o derramándolas en el suelo, en el
caso de los fiambres) en las tabernas surgieron las primeras ideas para Thélema. No las vi en su momento, claro
(¿he mencionado que tenía veintipocos y era muy listo?) pero ideas extrañas
sobre demonios siendo arrancados de su plano natal para ser esclavos de los
magos hasta que se liberaban por el mundo, convirtiéndose en ciudadanos de
pleno derecho, empezaron a rondarme.
No fue hasta unos años después
cuando, saturado del exceso de capa y espada de mi mesa de juego, volví a mis
grandes amores: la ciencia-ficción y las ideas extrañas. Iluminado por luces de
neón y algo más de madurez, empecé a meditar sobre esas criaturas que vivían en
otro estado del ser, con acceso al poder y al saber ilimitado, que resultaban
lobotomizadas al ser invocadas, convirtiéndose en seres no mucho más poderosos
y sabios que un mortal. Seres fuertes, pero caídos en desgracia al ser cortados
sus vínculos con su plano natal y sus “yoes” astrales.
Poco a poco empecé a madurar la
idea, desproveyéndola de su marco medieval-fantástico y acercándola a un
enfoque más ciencia-ficcional, algo que pudiera encajar en una distopía
futurista tipo cyberpunk y seguir teniendo significado e interés. De ahí nació
mi primera incursión seria en la creación de juegos, no como algo para mí y mis
jugadores, sino algo con miras a ser disfrutado por otras personas, de aportar
mi propio granito de arena a la industria del rol nacional.
Hace dos o tres años inicié el
plasmado de esas ideas en papel. El proyecto se saldó con alrededor de cien
páginas de una novela (aún inconclusa) basada en la ambientación y unas
cincuenta páginas de reglamento. Los preceptos de la ambientación me hicieron
quedarme atascadísimo en la elaboración de reglas, por razones que a medida que
vaya escribiendo capítulos de este diario de proyecto se verán con claridad. El
entorno me gustaba mucho, a pesar de tener lagunas importantísimas de cara a su
empleo en una partida de rol, pero fueron las reglas las que, irónicamente, me
dejaron en un callejón sin salida, así que aparqué el proyecto a la espera de
que las ideas vinieran.
Recientemente he podido
sintonizarme con la comunidad rolera y salir un poco de mi zona de comodidad,
lo que inevitablemente ha vuelto a encender en mí la chispa de la creatividad
(y sin haberlo planeado…). El descubrimiento de The Dresden Files RPG, Spirit
of the Century y, en general del sistema FATE abrió para mí las puertas de Thélema una vez más, colocando después
un zapato en el marco para impedir que se cierren.
Es por eso que he decidido
rehacer lo ya hecho y reemprender la ambientación que lleva pululando por mi
neocórtex desde hace años. Sirvan estos diarios como método de medir mis
avances y de recibir feedback de
quienes se interesen por mi engendrito. En las próximas entradas iré
desglosando el setting y alguna que otra de las muchas
modificaciones del sistema FATE que deberé hacer, incluyendo algunos fragmentos
del manual en ciernes, para vuestro deleite y crítica. Os animo a aportar cualquier
idea que se os ocurra acerca del proyecto.
¡Hasta la próxima lectura!
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