Todo tiene
un principio o, lo que es lo mismo, por algún lado hay que empezar. El mundo de
Thélema es un lugar diferente y, en algunos aspectos,
perturbador. Como todos los mundos de ciencia-ficción, es difícil comprenderlo
si no conocemos cómo llegó a ser lo que es.
A tal fin
dejaremos que uno de sus habitantes nos explique, con sus propias palabras, los
eventos que transformaron el mundo desde finales del siglo XXI hasta el
presente de Thélema, cercano al
vigésimo tercer siglo del calendario Occidental:
“Fiaros de mis palabras bajo vuestra propia responsabilidad, ya que
esta información llegó a mí tras mucho rebuscar en los rincones más inhóspitos
de la Red y está
completada con mis propias deducciones. El estudio serio de la Historia fue eliminado del
currículum académico a principios del siglo XXII, imagino que por razones
históricas, así que si no os convence, os aguantáis.
Todo empezó con el fenómeno
llamado El Minuto De Silencio, también conocido como El Día o la Noche De Los Agujeros,
según si tu fuente es africana o norteamericana. En Eurasia y Ciudad Luna lo
llamaron Minuto De Silencio porque era más dramático, imagino.
Lo llamemos como lo llamemos, el
hecho es que, a finales del siglo XXI, algo más de un tercio de la población de
la Tierra y
un décimo de la de la incipiente Ciudad Luna, desaparecieron sin dejar rastro.
No es que cayera una bomba o algo, simplemente se desvanecieron. Así, como lo
digo. No sólo se desvanecieron las personas, también enormes trozos de terreno
y edificios desaparecieron, dejando agujeros en casas, calles enteras e incluso
algunos vehículos mostraban agujeros circulares con bordes fractales. Vi uno
así, en una Zona Cero.
No se conoce exactamente la causa
del Minuto De Silencio pero, dado que casi la totalidad de Norteamérica y
grandes trozos del este de Eurasia fueron los más afectados, se sospecha que
fueron ellos los que estaban haciendo cosas raras.
Norteamérica quedó desierta al parecer, salvo
por escasísimos centros de población dispersos. Lo peor es que esa catástrofe
sucedió de forma simultánea en todo el planeta y Ciudad Luna, en el espacio
entre dos parpadeos, dejando a la gente muy asustada y matando a muchos por
despresurización en Ciudad Luna.
Tras el Minuto De Silencio toda la Tierra se oscureció de repente.
Los satélites mostraban una inmensa nube multicolor expandiéndose desde las
zonas afectadas hasta cubrir todo el planeta, ocultando la luz del sol en una
extraña noche sin estrellas iluminada sólo por relámpagos de extraños colores
que nunca antes se habían visto.
He visto las imágenes del proceso.
Las Zonas Cero se ven como una especie de telaraña fractal desde el espacio.
Ese fenómeno duró ocho días, ocasionando prácticamente una revuelta civil a
escala planetaria. En Ciudad Luna lo llevaron mejor. Sus nubes estaban fuera de
las cúpulas, así que no se pusieron histéricos. El nombre que le dieron a esto
fue La Larga Noche.
Se lucieron de creativos.
Durante esos ocho días de
pesadilla puede que fueran millones las muertes ocasionadas durante los disturbios,
saqueos y demás que se sucedieron en cada rincón del planeta. Había unos
pirados que hablaban de no sé qué “raptor” y de que el Juicio Final había
llegado. Me pregunto cuáles serán los delitos por los que se juzga ¿hay un
Juicio Inicial?
Muchos gobiernos se fueron
directamente a la porra. O se escondieron en búnkeres esperando tiempos mejores
o emigraron a Ciudad Luna. Todo eso en ocho días ¡debían estar muy asustados!
Por fin las nubes se retiraron de la mayor parte del planeta, salvo de ciertas
zonas. Ahora conocemos esos lugares como Zonas Cero, las más afectadas por los
agujeros.
Y justo
cuando la sociedad humana estaba mirándose a sí misma con cara de “¡huy! Lo
mismo se nos ha ido la mano un poco con lo del Fin del Mundo ¿no?”, aparecieron
monstruos por todas partes. Así se les llamaba entonces pero como me digas eso
a la cara, te arranco la boca de un zarpazo.
Aparecían en las Zonas Cero tanto
de la Tierra
como de Ciudad Luna. En un instante no estaban y, al siguiente, un estallido de
electricidad estática y había una criatura ahí, entre un parpadeo y otro, con
un aspecto como nada que se hubiera visto antes.
La mayoría de esas criaturas eran
bastante inofensivas. Se limitaban a seguir a la primera persona que vieran,
sin más. Otras eran muy agresivas y otras se limitaban a estar ahí sin hacer
nada, salvo quizás pastar algo y defecarlo.
Es asombroso cómo la especie
humana reacciona ante lo extraño y lo sorprendente agarrando un arma de alto
calibre y luchando “por la
Humanidad” contra la “amenaza alienígena”. A falta de
gobiernos centralizados (¡hey! Si te entra miedo y te largas ¡no esperes que a
tu regreso nadie confíe en ti!), diferentes corporaciones armamentísticas
instauraron la Ley Marcial
para combatir al “invasor” a sangre y fuego.
Mientras la mayoría de la gente la emprendía
contra esos pobres seres, una división científica independiente empezó a
estudiarlos. Descubrieron que la microanatomía de esas criaturas era de
naturaleza estrictamente subjetivista. Esto quiere decir que si analizabas una
muestra de tejido, sangre, o lo que sea, por cualquier medio diferente a la
escala visual (microscopio, espectrógrafo e incluso papel tornasol) tú verías
una cosa, tu compañero vería otra y el señor de mantenimiento vería otra… y
ninguna de las versiones será necesariamente compatible con la otra. Es más, lo
probable es que sean radicalmente diferentes.
Luego apareció un tipo
extremadamente listo y se puso a trabajar en una teoría que explicara lo del
Minuto De Silencio, la Larga Noche
y las criaturas.
¿Qué descubrió? Muchas cosas.
Demasiadas para poder explicarlas con el estómago vacío. Cosas que cambiaron el
mundo hasta transformarlo en la extraña realidad que habitamos ahora. Podría
empezar por el Principio de la (…)
Extraído de los diarios de Lamiah
EU-676. Olimpus, Mark City, 9 de diciembre de 2.218.”
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