domingo, 28 de diciembre de 2014

Diario de Proyecto 3



            Siguiendo por donde lo dejó Lamiah en la anterior entrada, vamos a profundizar un poco más en los acontecimientos de la Larga Noche. En esta ocasión contamos con un extracto de los trabajos del Físico Teórico y Doctor en Filosofía Chetter Demerzel, quien tiene todas las papeletas para ser el “Tipo Listo” al que Lamiah hacía referencia en sus diarios.
            La práctica totalidad del trabajo de Demerzel fue adquirido por la macrocorporación Quantum Solutions, actualmente los propietarios de todas las patentes relacionadas. Aún así algunas de sus notas de trabajo, incluyendo su más conocido ensayo “La Larga Noche; un análisis filosófico de una cuestión física” consiguieron filtrarse por ciertas redes clandestinas.
            Es gracias a ello que podemos presentar un extracto de dicho ensayo, para arrojar algo de luz sobre los misterios de aquella extraña época:

            (…) El Universo en el que vivimos es sólo el promedio de todos los universos posibles, el punto en concreto donde trazamos la línea imaginaria de la órbita del electrón en torno al núcleo atómico. En el umbral de las probabilidades de existencia y no-existencia existe una leve franja de potencial en estado puro, el lugar donde las cosas sólo existen como mera posibilidad de Ser.
Un modo relativamente simple de explicarlo sería el verlo como una metáfora de las ideas potenciales que existen entre el acto de necesitar una idea y el de tenerla, una franja de posibilidades, no de “realidades” ni de “inicios”, sino como un hipotético intermediario entre Ser (la idea de algo), Ente (la cosa en sí) y la Nada.
 Sean cuales sean las causas de la así llamada Larga Noche, de algún modo ese estado enrarecido del Universo entró en contacto con la franja de las posibilidades Promedias, es decir, con nuestro universo. Dado el efecto “estabilizador” del UP (Universo Promedio) esas potencialidades se “vieron obligadas”, por decirlo de algún modo prosaico, a reaccionar, transformarse en una “realidad objetiva” (ver las ecuaciones N22 y A98).
(…) Dado que el UNP (Universo No Promedio) carece de una “realidad” tal y como la percibimos, las posibilidades en bruto empezaron a “concretarse” y “estabilizarse” formando las manifestaciones energéticas que todos vieron en la Larga Noche, en la guisa de relámpagos, fuegos de San Telmo y las nubes de color indescriptible que oscurecieron el cielo planetario en esos ocho días de pesadilla.
Se puede deducir por tanto que la “materia potencial” o “pre-materia”, de este hipotético UNP, reaccionó a su “contacto” con el UP culminando su potencial de Ser en los primeros elementos con los que tuvo relación. En este caso “copiando” la luz del Sol y, quizás, el vapor de agua de las nubes, manifestándose a nivel sensorial como esa tormenta eléctrica de escala planetaria que tan poéticamente hemos dado en llamar la Larga Noche.
 ¿Y esto qué tiene que ver con estas criaturas alienígenas, algunas de las cuales están a punto de entrar en la Carta de Derechos Universales del Hombre? Pues bien, lo que viene ahora va a requerir un cierto esfuerzo de imaginación, o una dosis de pensamiento lateral, por expresarlo en la jerga de mis colegas Físicos.
Para el potencial ilimitado del UNP el reino de las ideas (eidos para ser fieles al concepto de Platón), es tan “posible” o “real” como producto definido como podría serlo la luz del Sol. Por lo cual, basándome en la naturaleza “subjetivista” que tanto yo como mis colegas hemos observado al analizar la sangre y tejidos de estos supuestos “alienígenas” (…),  creo que podríamos afirmar que son parte del Inconsciente Colectivo, como lo llamó Karl Jung, que al entrar en contacto con el UNP, lo hizo “reaccionar”, dando lugar a estas extrañas criaturas.
No se confundan, no creo realmente que todos ellos representen arquetipos específicos de la mente humana hechos carne, aunque se han visto seres parecidos a míticos íncubos, súcubos, centauros y seres sin nombre concebible fuera de un bestiario medieval o una leyenda hindú.
La suma de toda la conciencia humana y quizás también la animal, lo que explicaría las criaturas que no dan signos de intelecto superior, no es un todo organizado, al menos no desde el punto de vista de un fenómeno como la Larga Noche.
 Digamos más bien que ha habido un “impacto”, una colisión entre el cómputo global de lo que Platón llamó Reino del Eidos y Jung Inconsciente Colectivo (…).
Esa colisión, imagino que exacerbada por la histeria colectiva acontecida tras las desapariciones previas a la Larga Noche, y los disturbios ocurridos durante la misma, ocasionó que los eidos (las Formas ideales de las que, según Platón, devenía todo lo tangible por degeneración de su pureza primigenia) fueran dados como resultados finales de las potencialidades del UNP.
Eso explicaría, para empezar, la razón de que sean seres vivos, ya que los pensamientos, por tanto las ideas, los eidos, son “entidades” vivas, mutables, que evolucionan para adaptarse a una realidad que deviene de ellas.
Por eso serían el resultado más lógico, es decir, el que ofrece menos resistencia, si hubiera que darles una forma material. Dado que estas criaturas son eidos con forma tangible, propongo el término “eidomorfo” para referirme a ellos en adelante (de morphé, forma). La anatomía de estos eidomorfos revela claros indicios de (…)

Chetter Demertzel, La Larga Noche, análisis filosófico de una cuestión física. Essex, Reino Unido, 22 de Noviembre de 2089.

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